domingo, 10 de mayo de 2020

lunes, 13 de abril de 2020

Nos pasaran la cuenta




NOS PASARAN LA CUENTA

Que nadie, absolutamente nadie, persona, institución o gobierno,  incluida la OMS, de cualquier ideología o color político del planeta Tierra, sabía y ni siquiera imaginaba hace tres meses la terrible situación por la que hoy estamos pasando, el mundo, nuestro mundo, no estaba preparado para semejante tragedia y todos de alguna manera con mayor o menor acierto estamos improvisando.

Por eso hoy  no cabe la critica partidista, interesada, egoísta, este es el momento de arrimar el hombro, cada uno en lo que pueda y como pueda, porque esto nos afecta a todos de cualquier clase y condición esta sí que es una lucha interclasista y sin fronteras, a mí en este momento me importa un carajo, si este puto virus asesino se ha escapado de un laboratorio o está matándonos en masa porque alguien se come el primer bicho raro que se encuentra.

Y me importan dos carajos, si en USA, Italia, o Pernambuco, hay más o menos contagios que en España, porque lo que yo quiero y deseo de verdad es que aquí y allí pase y se acabe es te espanto, porque en este mundo pequeñito y globalizado lo que le pase a uno, le pasara tarde o temprano a los otros. Ya habrá tiempo después para contabilidades, comparativas, y cuentas, porque habrá que pedir y rendir cuentas de los hechos presentes y pasados, que para algo tiene que servirnos la memoria.

Por otra parte, yo no sé si tenemos la mejor o peor sanidad del mundo, y tampoco creo que sus trabajadores sean héroes, es ahí  donde radica su grandeza, en que son personas normales, con los mismos miedos, contradicciones y dudas que tengo yo, pero cada día luchan sin desmayo con las pocas armas que tienen para salvar vidas, y ya han salvado muchas, no son héroes son personas normales que un día decidieron dedicar su vida ayudando a los demás a nacer, a vivir, y por qué no decirlo a bien morir.

Por eso creo que se merecen nuestro reconocimiento, apoyo, y nuestro aplauso diario, mal hace quien confunde dichos aplausos con una manifestación festiva, porque esconden mucho dolor, pena y sufrimiento, muchos de los que cada día se asoman a sus ventanas para aplaudir han sufrido la pérdida de un ser querido, no aplauden de alegría, lo hacen para conjurar la pena, otros para combatir el miedo, para no sentirse solos, para dar ánimo a sus niños, porque les gustaría hacer algo más y solo pueden aplaudir, otros cantan, se disfrazan o tocan música y todos absolutamente todos merecen respeto, los que deciden no aplaudir y pasarlo en la intimidad también, es el respeto y la comprensión lo que nos hace pueblo, lo que nos hace país, lo que nos hace humanos.

Luego cuando esta tormenta de dolor y sufrimiento haya pasado, será el momento de pasar y de que nos pasen la cuenta de lo que cada uno hicimos, nunca antes.