domingo, 10 de noviembre de 2019

Erase una vez


Erase una vez en el país de los insectos donde las cucarachas de una forma o de otra siempre conseguían ganar las elecciones para esclavizar y explotar a las hormigas que siempre andaban divididas.

¡Un día surgió la oportunidad! Si las hormigas unían sus fuerzas podían ganar a las cucarachas, gobernar e intentar mejorar la vida de todos los insectos.
Las hormigas con alas se reunieron con las hormigas sin alas y discutieron, se enfrentaron en un diálogo de sordos, se oían, pero no se escuchaban.
Las hormigas con alas querían todo el poder para ellas, pretendían que las hormigas sin alas les dieran su apoyo por nada. Las hormigas sin alas querían más poder, todo les parecía poco siempre terminaban diciendo queremos más, mucho más.
Así las cosas, ante posturas tan irracionales y sectarias por parte de los dos grupos de hormigas sucedió lo inevitable. ¡Se rompieron las negociaciones! En el hormiguero se montó un gran revuelo, se escucharon insultos, ofensas y culparon mutuamente del fracaso de las negociaciones, no quedó más remedio… ¡CONVOCAR NUEVAS ELECCIONES!

La nueva convocatoria creó una gran decepción y frustración en una gran parte del país de los insectos, muchos anunciaron que no volverían a las urnas, la abstención sería su opción.
Entonces alguien que por lo simple, miserable, in-solidario, perverso, ruin y criminal de sus planteamientos había sido insignificante y marginal, vio la oportunidad de crecer y hacerse fuerte, se trataba de… ¡EL INSECTICIDA!

El día de las nuevas elecciones muchas hormigas y cucarachas cabreadas votaron insecticida ¿Resultado?... ¡TODOS MUERTOS! Las cigarras, grillos y saltamontes que se habían abstenido también.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Punto y raya


No se el por qué últimamente de la mañana a la noche me paso todo el día tarareando una misma canción, llevo días y más días intentando sacarla de mi cabeza, pero está ahí como grabada a fuego y no hay manera de que desaparezca, en cuanto bajo la guardia vuelvo a sorprenderme canturreando su estribillo. Mucho me temo que tendré que volver a consultar con mi psiquiatra.
La canción en cuestión es en realidad un poema del poeta venezolano Aníbal Nazoa, con música de compositor Juan Carlos Núñez y cantada por Soledad Bravo.

PUNTO Y RAYA
Entre tu pueblo y el mío,
hay un punto y una raya,
la raya dice «no hay paso»,
el punto, «vía cerrada».
Y así, entre todos los pueblos,
raya y punto, punto y raya,
con tantas rayas y puntos,
el mapa es un telegrama.
Caminando por el mundo,
se ven ríos y montañas,
se ven selvas y desiertos,
pero ni puntos ni rayas.
Porque estas cosas no existen,
sino que fueron trazadas,
para que mi hambre y la tuya
estén siempre separadas.

                                                              Por si lo prefieres cantado

O a lo peor, que la frase que aparece en la cabecera de este blog sea verdad y...
¡QUE BIEN ESTÁBAMOS CUANDO SOLO HABÍA UN TONTO POR PUEBLO!

miércoles, 16 de octubre de 2019

Catalunya-Cataluña o como me joden los profetas


Esta entrada que hoy reedito fue publicada en este bloc el martes 27 de marzo de 2018.
¡ME JODEN LOS PROFETAS!